jueves 10 de diciembre de 2009

LA ENFERMERA


Ayer miércoles Shrek estuvo todo el día con fiebre. En la mañana 37, en la noche 39. Mi escarabajo 69 durmió en el jardín. Lo saqué de su garaje porque ya tenía más de una semana sin prenderlo y no conseguí ponerlo de nuevo en su lugar ni empujado. Pensé en llamar a André el hijo de Doña Rita Jugo de Caña, pero no tuve la oportunidad de hacerlo sin que Shrek supiese. Quise ir a la ciudad para reclamar en la TIM qué pasa con mi celular que tampoco puedo usarlo por una tal de falla del registro de la tarjeta SIM, pero Shrek casi lloró para que no fuese. Pobrecito, en la mañana pensé muy triste que qué haría yo sin él, mi cocinero (ayer no), jardinero, guarda-espaldas, arregla- todo (va a la fuente que queda a dos kilómetros de aquí en un frondoso y peligroso pantano para que no falte agua en casa…con tanta lluvia las mangueras se tapan, estamos en régimen de agua). Parece que ayer fue uno de esos días en que no sucede nada bueno. Incluso en la mañana me llamó por teléfono mi nieto para decirme llorando que no quería ir a la guardería, que quería quedarse con su papá y conmigo. Tal vez la mamá lo había regañado o lo había castigado. Pero algo bueno me sucedió. Cuando fui al taller de herrería de Shrek a buscar un poquito de cal (que él ya había preparado para seguir pintando la casa) aproveché para visitar mis gallinitas y, ¡sorpresa maravillosa! Había nacido un pollito bellísimo, redondito, lindo. Ahora tenemos 21 cabezas de Gallus gallus.

miércoles 9 de diciembre de 2009

LA BIODIVERSIDAD


Parece como si ayer martes hubiese sido un día como otro cualquiera, que no hubiese sucedido nada relevante en mi vida, pero siempre alguien hace algo diferente, o aprende algo nuevo. Desde hace tiempo andaba pensando cómo reciclar los cocos verdes después que me bebo su agua, cosa que hago todos los días cuando regreso de mi caminata, cansada, sudada y sedienta. Entonces ayer agarré a Shrek de buen humor y conseguí que le quitara a los “polos” del coco lo suficiente como para que pudiese quedar en pie por un lado y el otro un poquito más, apenas para llegar al orificio central y que cupiese una cuchara y yo pudiese comerme la carnita de adentro, lo cual hice con gran placer. A seguir, yo misma con un puntero y un martillo abrí dos huequitos en el fondo para que el exceso de agua salga. Llené de tierra el coco y estuve buscando una semilla de árbol pero como no encontré me arreglé y fui a la ciudad y compré manzanas, naranjas, limones, cambures, pero al final lo que planté fue tres tristes trigos. Y todo porque el alcalde de Río de Janeiro prohibió la venta de cocos en la playa debido a la acumulación de basura que se hace una vez bebidos. Desde entonces he ido varias veces a Río pero no a la playa ya que lo que más me gustaba era beberme allí una agüita heladita de coco sentada sobre la arena blanca mientras observaba el mar y sus veleros y la playa y sus visitantes grotescamente gordos o perfectamente moldeados, asombrosamente pálidos (turistas, claro) o maravillosamente bronceados….

martes 8 de diciembre de 2009

LA ESTAMPILLA


Ayer fui muy feliz por diversas razones (aunque uno aprende a ser feliz por cualquier razón o sin razón ninguna), o mejor dicho, fui especialmente feliz pues cuando regresé de la ciudad, Shrek me contó que mi hijita benjamín había telefonado para preguntar sobre mi dolor en el riñón izquierdo pero resulta que los riñones quedan más arriba, entonces debe ser lumbago. Sea como sea, gracias a Dios, 95% ya pasó. Después leí un Email de mi hijita morena contándome sobre la visita a Sevilla de mi hijo mayor (con mi nuerita venezolana y mi nieto Santiago) y me enteré que el encuentro había sido lindamente cordial después de 20 años de separación. Yo tenía miedo de que mi hijo mayor fuese con mi hija morena tan rudo (¡Ay, quiero ver Rudo y Cursi, una película mexicana con Gael García!) como fue conmigo la última vez que visité Venezuela (él había ido a buscarme al aeropuerto y al abrazarlo, se alejó de mí bruscamente diciendo: ”¡Fó, hueles a ajo!”. Eran las 5 de la mañana y supuse que estaría de mal humor como Shrek está siempre a las 7 y media de la mañana). Lo milagroso de ayer: la lluvia nos dio una tregua de las 6 a las 7 de la tarde que es exactamente la hora en que mi mejor amiga y yo caminamos en verano. Además, ella me regaló una deliciosa empanada de bacalao. Y para cerrar con broche de oro, en la noche vi en Facebook una foto donde están paseando por Sevilla en un coche de caballos mis dos hijos mayores, mi nuerita venezolana y 4 de mis 7 bellísimos nietos. Lloré mucho de emoción, alegría, pero nada se compara a haber recibido de París una tarjeta postal de ellos (y también mi hijo carioca) con una estampilla de 0,85 € donde aparece el tataratío de mi bisabuela Justina Niño de Prato y de Carolina Herrera (de soltera Carolina Pacanís Niño): Francisco de Miranda, sobre un mapa de Venezuela.

LA PASIÓN MAYOR


El domingo Shrek y yo nos despertamos en la cama de su sobrina Carolina en casa de mis cuñados Joselia y “Macarrón” , los vecinos de atrás de la casa de mi suegra a donde habíamos ido a almorzar el día anterior, un almuerzo que se extendió hasta medianoche. Cuando regresamos de misa mi suegra, Carolina y yo, almorzamos, ¡Ay! Es tan sabroso almorzar sin tener antes que cortar cebolla y estar pendiente de que no se queme lo que estamos cocinando…. Y de allí salimos un poco después de las dos de la tarde para casa de mi hijo, En el camino me emocioné y asusté mucho porque la gran, inmensa pasión de los brasileños es el futbol y resulta que a las 5 de la tarde comenzaban los juegos de la decisión del campeonato nacional y aquí cada ser humano, sea bebé, hombre o mujer (claro, toda regla tiene su excepción, y en este caso del fútbol la excepción jamás es popular sino oligarca-intelectual) ”exprime la camisa sudada de su equipo del corazón”, generalmente el de su papá que es el de su abuelo que es el mismo de su bisabuelo. Yo, que cuando llegué a Brasil no tenía ningún equipo del corazón, ahora soy, al igual que Jesús (no el de Nazareth sino el de Madona, la cantante) y Shrek, del Vasco da Gama cuyos colores son blanco y negro. Pero ayer todo el mundo andaba vestido de rayas negro y rojo que es el color del equipo Flamengo que disputaría el campeonato con un equipo de otro estado y, a esa hora ya todos los carros iban en dirección al Maracaná con banderas del Flamengo cubriendo sus techos y vimos como un grupo de policías paró uno de esos carros que andaba soltando fuegos artificiales y los acostaron en el suelo bocabajo mandándolos a quitarse la camisa, ay, pobrecitos, que todavía no la habían sudado, me dio tanto dolor que hasta lloro de tristeza por ellos, y se las confiscaron junto con las banderas y el resto de sus fuegos artificiales.

lunes 7 de diciembre de 2009

LA FAMILIA BALLENA


El sábado acompañé a Shrek a casa de su madre en Jardín América, una urbanización de la ciudad de Río de Janeiro, creo que por la última vez en mi vida haciendo el trayecto “barato” pues salimos de nuestra casa a las 10 y ¼ de la mañana y llegamos allá a las 5 de la tarde. Siempre disfruté de ese trayecto como un paseo, pero como estábamos yendo a un almuerzo, no paramos en la mitad del camino, que es la ciudad de Magé, a beber cerveza y comer “bolinhos de bacalao” (croquetas de bacalao). De todas maneras llegamos casi a la hora de la cena, ya la comida se había enfriado. Después conversé con Quiña sobre las ventajas de dejar aquí durante un período escolar a su hijo de 13 años pero ella no solamente no aceptó mi sugestión sino que se sintió ofendida y 5 minutos después se fue de la fiesta junto con sus padres, abuela, tía y claro, junto con su hijo. Mi suegra se fue a dormir y nos quedamos allí Shrek, su hermana benjamín, el marido de ésta y yo. Después llegó otra hermana de Shrek con su hija Isabel, dos meses más joven que mi nieto-araña, criada por mi suegra, cariñosísima, habla mucho y clarísimamente, es gordita (como buen miembro de la familia Ballena)y no tiene miedo de nada, ni siquiera de Shrek. Macarrón (como llaman al marido de mi cuñada benjamín porque es muy alto y delgado) y yo conversamos hasta medianoche sobre filosofía, sociología, psicología, a gritos mientras asistíamos “Dos Hijos de Francisco” a todo volumen ya que en la cocina estaban a carcajadas Shrek y sus hermanas chismeando y yo viendo la película con el ojo derecho y con el izquierdo a Macarrón, pensando en mi hijo músico y la dificultad para vencer que tuvieron esos dos hijos músicos de Francisco y al mismo tiempo le respondía a Macarrón (casi sin entender la mitad de lo que me decía): “es verdad”, “Es cierto, es cierto”, “Sí, sí, sí, estoy de acuerdo”, “Es así mismo” .

EL RECICLAJE


El viernes quise salir de casa a comprar pan y enviarle a mi hijito músico su regalo de cumpleaños, pero llovió sin tregua desde que amaneció hasta que anocheció. Yo no soy de azúcar y no me voy a deshacer si me mojo, le decía a Shrek, para que me dejara ir, pero en el fondo de mi corazón le agradecía que me estuviese prohibiendo de salir con la excusa de que teníamos otras cosas para comer sin ser pan. Y realmente sus cuatro abuelos murieron todos con más de cien años y nunca en sus vidas comieron pan pues el pan suyo de cada día era yuca. En la noche tuvimos que ver televisión en el salón para fiestas porque nuestra casa residencial se quedó sin luz, tal vez porque la caja subterránea de energía eléctrica se llenó de agua y alguna conexión no estaba bien aislada. Allí vimos Globo Repórter que fue en Japón, justamente sobre la longevidad con salud de los japoneses, su alimentación, hábitos de vida, etc. Aproveché el día en casa para no hacer nada y desperdiciar el tiempo que me queda de vida, pero hice algo que debería ser filmado y filmé algo que no debería. Lo primero, cuando se acabó la botella de plástico del aceite, en vez de botarla en la basura y contribuir para el calentamiento global, lo que calenté fue un cuchillo para cortarle la parte superior que era en pico, calenté un tendedor y le hice unos huequitos en el fondo, escribí con marcador grueso “CIRUELA” en una etiqueta y se la adherí, Shrek la llenó de tierra y allí enterré una semilla. También Shrek me filmó cantando y tocando en el piano “Vaca Profana” de Caetano Veloso, tercera versión que filmo, nos divertimos mucho, quedó horrible, pero siempre un poco mejor que las versiones anteriores.

viernes 4 de diciembre de 2009

LA MONA


Ayer jueves me probé, y me quedó perfecto, un bellísimo pantalón de puro lino, marrón oscuro, que mi hijita morena me envió de regalo desde España con mi hijo palmesano. Y, según él mismo me contó, en verdad ella le había dado 2 pantalones, pero mi nuerita venezolana, en los días en que estuvieron juntos en Barcelona, se había enamorado de uno de ellos y él se lo había dado, sin saber que yo todavía uso una ropa de ella que me traje por error de Venezuela en 2007, y además ella tiene que ir todos los días a trabajar con ropa fina al alto cargo que ejerce en una compañía farmacéutica. Yo en cambio solamente uso esa ropa elegante cuando tengo una entrevista más o menos importante o voy a una fiesta como la de mañana que es el cumpleaños de mi suegra, y así mismo, "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Eso fue lo mejor que me sucedió ayer además de que no sufrí por el dolor en el riñón izquierdo (creo yo que es eso) que he tenido últimamente. Mi papá, que falleció a los 63 años de edad repentinamente, de lo único que sufrió antes de morir, durante una semana más o menos, fue exactamente de un dolor igual. Quisiera leer y regalarle a mi nuera carioca un libro llamado “Lugar de médico es la cocina” de Alberto Peribanez Gonzalez aunque particularmente me parece más verosímil que la causa de nuestras enfermedades sea la decepción que nos deprime o también, como le dicen aquí, “tragar sapos” por no poder contar, decir, gritar, vomitar aquello que nos molesta, por lo cual, para curar esas enfermedades, sería mejor un análisis psicológico en vez de tomar cualquier remedio o evitarlas con una alimentación “medicinal”.... pero, ay! es que mi nietito está tan flaquito...y yo estoy tan gordita!